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El Bordo bailó al compás de su ritmo sagrado en Groove

  • 11 ene 2017
  • 4 Min. de lectura

Constancia y amistad son dos palabras que se me vienen a la mente cuando pienso en El Bordo, que show tras show denotan el trabajo duro que realizan día tras día. Este 2017 representa mucho para la banda de Hermanos, porque viene consigo un nuevo disco que tiene a muchos a la expectativa, ¿y qué mejor que empezarlo en un Groove repleto de almas?

Este año tan prometedor se inauguró de igual manera que se cerró el anterior; y vale recalcar que eso no significó retroceso, simplemente tendremos que perseverar a que el disco nuevo vea la luz para que El Bordo haga de las suyas en un lugar más grande.

La cita fue el 7 de Enero a las 19hs en Groove; "lleguen temprano" fue la sugerencia que nos habían dado los integrantes de El Bordo para que los deseosos de lo nuevo del rock nacional tuviéramos un poco de que sustentarnos. Los Escalópez y Salva fueron los elegidos para abrir tremenda noche.

El enternecimiento del público hacia los Escalópez es algo que no podemos negar. Poder observar a niños de entre 10 y 14 años interpretar covers de Pappo y La renga, y hasta tocar temas hechos por ellos mismos, con muchos colores bluseros, es algo que a más de un entusiasta del rock nacional lo emociona. Los pequeños rockeros tuvieron el privilegio de tener como invitado a, nada más y nada menos que, Alejandro Kurz para tocar "El día no me avisó", perteneciente al tercer disco de El Bordo: "En la vereda de enfrente".

Minutos más tarde le tocaba a Salva desplegar su música por un Groove que se iba llenando poco a poco. Salvador Tiranti, cantante de La Covacha, reunió varios músicos para formar Salva, que se presentaría aquel Sábado para pre calentar los motores de los "perdidos".

Pasadas las 21hs, entre la ovación de los "perdidos", la banda sube al escenario sin ninguna presentación, tan solo con las manos en alto y sonrisas de oreja a oreja en sus rostros. Cada músico se calzó sus instrumentos y luego de segundos minuciosos de un comienzo de batería poderoso por parte de Migue Soifer, comienza a sonar el riff de "Corazones olvidados", un adelanto del disco que se está gestando. Prosiguieron "Huellas" y "Siempre original", manteniendo el power que dejó el comienzo del recital.

Desde el primer acorde, se notó rotundamente la calidad de sonido y la energía que emanaban los músicos. Sin embargo, el público en los recitales de El Bordo es tan protagonista como la banda en sí; eso es algo que el grupo de Hermanos tiene muy en cuenta, tal fue el caso de "Guerreros del viento", donde cada presente gritaba con todas sus fuerzas "¿Quién podrá vencerlos?". Bajando un poco las revoluciones, Ale Kurz expresa "tengo una pregunta que les quiero hacer" haciendo alusión al "¿Cómo estás?" correspondiente a "El día no me avisó".

Los climas del recital fueron variando, tuvimos mucho tiempo para celebrar, pero también se dio lugar a momentos donde las emociones daban un giro rotundo, como en "Dejar caer el sol", donde algunas lagrimas asomaban y el solo de guitarra de Ale Kurz traspasaba nuestras pieles y nos ponía los pelos de punta. Para continuar, se retomó un tema de "Hermanos", su disco más reciente, en el cual Pablo Spivak, bajista de la banda, toma la delantera para realizar la intro de "Paseo Lunar".

"El grito" , el coro de las almas cantando "y dale, dale El Bordo" y la armónica del Cuervo Cohon, formaron una conjunción que colmó de alegría a todo Groove alzando sus voces en alto y enunciando "nos une el rock, esa locura". Otro momento representativo fue el caso de "Los perdidos", donde el público vuelve a ser protagonista y los abrazos de algunos amigos que viajaron juntos a disfrutar de la magia de El Bordo también.

El único invitado de la noche fue nada más y nada menos que el Mono de Kapanga. "¿Hace falta que lo presente?", decía Ale entre risas; es que, el Mono se subió al escenario sin ningún tipo de aviso y al instante fue aclamado por todo el público presente dicha noche. "Siempre me gusta cerrar el año con estos pibes, pero como el año pasado no pude, vengo a empezar este año" manifestaba el Mono, luego de cantar "Silbando una ilusión", que colmó de alegría con su simpatía característica.

La lista de veinticinco temas trajo consigo una sorpresa desempolvada del exorbitante Yacanto: "El silencio del caos infernal" que llegó de la mano del riff de guitarra de Diego Kurz, quien estaba en vísperas de su cumpleaños número 36. Al finalizar, se realiza una pequeña pausa característica de El Bordo donde todos descansan unos minutos para que la despedida vengan recargada de vigor y contundencia.

Al regresar al escenario, los vientos toman la delantera para representar el segundo adelanto del disco que viene en camino, "Deporte nacional". Volviendo con el "subibaja" de emociones, suena "Cansado de ser" que fue derivada en "Soñando despierto".

Como de costumbre, para finalizar tremenda fiesta, suena "El regreso"; cada presente aquella noche en Groove dejó todo lo que tenía de sí mismo y acto seguido, Ale Kurz se lanza hacia su público como suele hacer cada show. Se realiza la foto final, se reparten las púas y las listas y cada integrante se despide tal cual llegó al escenario: con las manos en alto y las sonrisas de oreja a oreja.

La energía que se vivió fue inmensa, tanto los músicos como el público crearon un ambiente de alegría y de fiesta. Este show fue un presagio de que lo que viene será increíble; quedamos en la "dulce espera" que terminará en Marzo, pero que tiene de por medio fechas confirmadas como Rock en Baradero, Cosquín Rock y el 18 de Febrero en Monte Grande.

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