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Rock en Baradero 2017: Día 3

  • 24 feb 2017
  • 7 Min. de lectura

El Rock en Baradero se ha transformado en un nuevo clásico del verano argentino, con una grilla que al transcurrir los años aumenta su potencial e invita a miles de persona a sumarse a tres días intensos de rock.

La última jornada del Rock en Baradero si bien tuvo el cielo teñido de gris ya que hubo precipitaciones durante todo el mediodía que afortunadamente dieron tregua y dejaron un aire frío agradable, a causa de esto la gente debía circular con cuidado para no pegar algún resbalón. Después de un primer día caluroso y un segundo día lluvioso, el tercero tuvo el clima ideal que se prestaba para el agite y las birras.

Puntuales como la grilla lo anticipaba, pasadas las 15.00 hs, Lapsus , oriunda de Baradero, se presentó para dar inicio al último día del festival. Días previos al inicio del Baradero Rock se llevó a cabo un concurso en el Parador Rock, donde bandas locales participaron para acceder al escenario principal. En un principio iba ser solamente una la banda ganadora, pero finalmente sobre la hora se decidió que fueran dos: Tributo y Lapsus. Este cuarteto no es joda y pisa fuerte, claramente su intención es sorprender: si bien es dificil saber que forma tomarán sus canciones, dan prioridad a la progresión de climas.

Seguidamente, Amantea dió inicio a su show. El conjunto proveniente de San Justo que se gestó en el 2012, que fusiona el rock con el ska y el reggae calentó los motores de la tarde fresca por segundo año consecutivo.

Mientras Sexto Sentido desplegaba en el escenario todo su potencial, el vocalista arengaba: “Vamos invitando a la gente que entra a que se posea de la música y que disfrute de un día lleno de rock”.

Cerca de las 16:00 hs, Los Pérez García hicieron vibrar el escenario con “A callejear”. La banda formada en el oeste del conurbano bonaerense allá por 1994 mantiene intacta su esencia rockera y su sencillez, contando historias mediante poesía barrial, ese es su medio. Cuentan con una prolijidad absoluta en la composición de acordes, y su fuerza radica en la honestidad de sus letras. “Más fuerte, más alto, más lejos” y “Sigue la noche” fueron algunas de las canciones que formaron parte del set-list, pero sin duda la que se instauró el agite y las banderas flameantes fue “Magdalena”. “Festejar” anticipaba el final. “Esto recién empieza, muchas gracias por bancar, sé que son tiempos difíciles pero va a salir el sol” afirmaba “Beto” Olguín, que culminó con “Todo eso que nos queda”, dejando a un público contento a la expectativa de lo que vendrá.

“Que bueno que no hay sol, che” dijo “Toti” Iglesias para dar inicio al show de Jóvenes Pordioseros con “Pánico”, seguido de “No la quiero dejar”. Antes de continuar con la lista de éxitos preparada para la ocasión “Toti” se mostró agradecido con el público y el espacio brindado: “Hacemos las cosas con convicción, respetamos a la gente y a la banda, gracias por el respeto”. “Nunca me enseñaste” y “Lobo”, dieron paso a la canción que se podría decir llevó a los jóvenes pordioseros al éxito “Descontrolado” , con una bandera de Argentina calzada en su hombro, el frontman hizo cantar a sus músicos, amigos de seguridad e inclusive a su mamá, a quien hizo subir al escenario y le dió un cálido abrazo. Revolviendo un poco la historia de la banda, allá por el 2008 el grupo se pulverizaba, por un lado algunos integrantes creaban Culpables de este sentimiento, y por el otro, Toti armaba Hijos del oeste. En el 2011, luego de un camino sinuoso el cantante refundaría Jóvenes Pordioseros. “Toti” no dejó de agradecer a quienes bancaron a la banda a pesar del receso que tomaron: “Estábamos muy caídos, a duras penas, pero Pop Art confió en nosotros y sacamos “Pánico”, ahora estamos trabajando en nuestro nuevo material ‘Late’ ”. “Cuando me muera” anunciaba el final de la presentación, que dejaron en manos de “Ceremonia en el hall” de “Ratones Paranóicos dedicándosela “a los que tienen más de treinta”, y como era de esperarse “Toti” no pudo quedarse quieto en el escenario durante toda la canción, saltó a saludar a su público al final y no volvió a las tablas.

El neto rock and roll anticipó la llegada de Sueño de Pescado, una ascendente banda de La Plata que demostró tener todo el apoyo del público. Mucho antes de que los integrantes se hicieran presentes ya se escuchaba a su gente pedir por ellos “Dale, dale, sueño de pescado, acá esta tu gente que copa todos lados...”. La banda, que se presentaba por primera vez en el clásico del verano dejó ver que los detalles no se les escapan: prepararon panfletos con las canciones escritas y su próxima fecha de presentación, además de ésto también regalaron un disco con cuatro canciones de cada uno de sus trabajos discográficos.

De repente la pantalla mostró la gráfica del disco “Siglo pánico” y las banderas se levantaron. Cuando sonaron los acordes de “Rock sin vuelo” las voces en el público se unificaron llenando la parte cercana al vallado en un abrir y cerrar de ojos. Apostaron con “Mi cielo te dejé”, “¿Probaste un buen dolor?”, “Carcelero” y “Buscan” ganaron el agite apasionado de todos los presentes, incluidos aquellos que quizás los escuchaban por primera vez. Después de que “Pude”, tema cargado de melancolía, erizara la piel de todos, Manu se tomó un respiro para agradecer: “Bueno loco, muchas gracias, son el mejor público del mundo. Sueño de Pescado es esto: autogestión, independencia, amistad y familia” , dijo emocionado. El show fue disfrutado por todos, pero aún así tenía un sabor amargo y Manuel (voz y guitarra) se encargó de rendir homenaje a Nahuel, que se fue a otro plano días antes del festival, dedicándole la presentación. Bastó con que lo nombrara para que sus amigos descarguen el llanto y la angustia mirando al cielo, recordándolo para siempre. “Los años ligeros”, fue el indicado para el momento en el que se mezclaron muchas sensaciones.

“Venganza primavera” y “Ladran, Sancho” anunciaban el final de un show contundente. “Todo se va” marcó el final, un rocanrol bien al palo con pogo incluído. Sueño de Pescado fue la banda que logró la atención de todos los que estaban en el anfiteatro, sin lugar a dudas vamos a seguir teniendo novedades sobre ellos. Próxima parada: primero de abril en Auditorio Sur.

Con el escenario y el público prendido fuego, El Bordo pisó fuerte el Rock en Baradero con “Deporte nacional”, perteneciente a su nuevo material que saldrá a mediados de marzo. Con un campo inundado de Perdidos y las banderas flameantes, “En la vereda” dió la oportunidad de saltar y dejar un poco de lado las ansias y la manija por el nuevo disco. “Existir”, “Noche extraña” y “Así” siguieron en la lista de temas. Claramente no podía faltar “Corazones olvidados”, el corte difusión del material a lanzarse. "Es un honor para nosotros tocar en Baradero, tenemos que cuidar el rock, el rock es nuestro” dijo Ale Kurz, y para agradecer a todos los que siempre están sonó “La banda”, con los perdidos descontrolados de alegría. “Soñando despierto” y “El regreso” fueron la dupla que cerró la fiesta bordolina, y la frutilla del postre: Ale Kurz se lanzó al público con guitarra incluída.

La última noche del Baradero no fue solo rock, también hubo lugar en la grilla para el reggae de la mano de Nonpalidece. “Somos el hielo en el gigantesco vaso de fernet y ustedes son la chispa que termina en el asado” bromeó el carismático Nestor Ramljak. Con un sonido admirable los “nonpa” iniciaron su show con “Tu presencia” y “Chalice”. La prolijidad en escena era suprema, el juego de luces que ayudaba a la ambientación, y el público bailando tranquilo al ritmo de la música crearon un clima impecable. “Reggae del universo”, “Danger man”, “Revolución” y “Para donde corres”, “En el aire” y “La flor” fueron algunos de los temas que sonaron en la noche fría de Baradero. “No se olviden que el reggae en el barrio hace bien y es necesario” se despidió Néstor para dar paso a una de las bandas mas esperadas del festival.

Poco duró la calma, se descontroló todo con Guasones que se presentó con “Infierno blanco” , perteneciente a su último disco “Locales calientes”, las banderas flameantes y el público acompañó fervientemente. Los caballitos de Troya “Como un lobo” y “Farmacia” desataron el éxtasis del público expresado en un pogo furioso, y las pibas a pesar del frío revoleaban sus remeras sobre los hombros de alguien. “Pobre tipo”, el corte difusión de “Locales calientes” se convirtió en un clásico desde que sonó en todas las radios. En medio de una presentación que mantenía la energía de la gente en su más alto nivel, después de “Ya estoy subiendo” y “Tan distintos” Facundo Soto invitó a subir a Beto Olguin para cantar juntos “Pasan las horas”, donde se vió la complicidad de estos músicos que llevan veinte años y más sobre las tablas. “Todavía” sonó para deleitar a aquellos que añoran los primeros discos de Guasones. “Rock and Roll puro” gritó Facu mientras sonaban los acordes de “Desiree (Parte II)”, y los espacios vacíos a los costados se convirtieron en pistas de baile. En medio del huracán que es la lista de temas “Hay momentos” sonó trayendo un aire de melancolía con su arranque acústico. El cierre del show llegó de la mano de “Reyes de la noche”, “Gracias” y “Dame” en donde Facu se recorrió el escenario de punta a punta, bailando y jugando con la letra finalizando un show lleno de pura adrenalina, dejando manija e invitando a su doblete en Groove el fin de semana siguiente.

En medio de la espera, las luces se apagaron y la gente comenzó a gritar. En las pantallas que se encontraban a los costados del escenario aparecieron los trabajadores del AGR Clarín, quienes enviaban un saludo a Los Gardelitos y agradecían por el apoyo que les brindaban en su lucha y por el espacio en el show. El tango de fondo anunciaba a la banda liderada por el carismático Eli Suarez, quien con una sonrisa saludó a su público de la mano de “Puño y letra”. Acto seguido sonó “Gardeliando”, “Lo que vendrá” y “Comandante Marcos”, logrando que nadie pueda quedarse quieto ni callado. El público presente saltaba como una marea hacia adelante, mientras las banderas daban luz a una noche que comenzaba a terminarse. “Al pie de la letra” y “Novelas Mexicanas” le sigue “Ciudad Oculta” donde se hacen presentes dos inflables que llegaban casi al alto del escenario: un tanguero y un ángel del empedrado. “Envuelto en llamas” perteneciente a “Tierra de sueños” (Parte II - 2004) fue recibido cálidamente en la fiesta. “A la memoria del señor Eduardo Korneta Suarez” dijo sonriente Eli dando lugar a “Pájaro y campana” perteneciente a su último material discográfico. Con “Calles calientes” iban forjando el final, “Viejo y querido roncanrol”, “Un taxi” y “Mezclas raras” hizo amontonar a la gente al compás del rocanrol mientras flameaban las banderas que salen del corazón, dando por terminada la fiesta sudaka y el festival cerca de las 12 de la noche ya del lunes.

Con los pies cansados, un viento frío y el corazón contento nos despedíamos del nuevo clásico del verano bonaerense que reclama su espacio en la agenda del verano rockero, ahora solo resta esperar al siguiente año.

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