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Luna Park: El Refugio de los perdidos

  • 24 sept 2017
  • 5 Min. de lectura

El Bordo viene construyendo, a lo largo de su carrera, un camino cimentado en la amistad y la hermandad. Iniciaron en 1998 siendo un proyecto de amigos de la secundaria, y ahora nos encontramos frente a una banda consolidada que pisa por segunda vez las tablas del mítico Luna Park.

Tras haber agotado su primer Paseo Lunar en mayo del 2016, éstos cinco Hermanos vuelven al estadio presentando su último material. Hace algún tiempo la banda construyó desde cero su sala de ensayo, lugar elegido para grabar y bautizar su disco “El Refugio”. La espera fue larga, pero valió la alegría de los bordolinos que llegaban desde distintos rincones de Argentina, y también de países vecinos. Desde temprano Los Perdidos fueron copando el lugar: banderas, cantitos, fernet, cerveza, remeras pintadas, abrazos con sabor a reencuentro y sonrisas ansiosas fueron los condimentos de la previa que anticipaba una noche a puro disfrute.

Segundo Round: Batallar cualquiera sea el escenario Minutos que el reloj marque las diez de la noche se apagaron las luces, e interrumpiendo los cantitos del público, “Hoy te vinimo’ a alentar, la banda siempre va a estar…”, se hicieron presentes los protagonistas de la noche. Entre la ovación de las sedientas almas de rock, la banda subió al escenario con las manos en alto y las sonrisas de oreja a oreja. Ale Kurz, Pablo Spivak, Migue Soifer, Leandro Kohon, y Diego Kurz se calzaron sus instrumentos, aún con la mirada emocionada de quién se encuentra con un estadio explotado en aplausos. Mientras tanto se podía apreciar la escenografía: imponente y original. Las pantallas ubicadas atrás de la batería atravesaban todo el largo del escenario, simulando así la forma geométrica de la antena, portada de El Refugio. El comienzo de batería potente por parte de Migue Soifer, dio pié al riff de “Corazones Olvidados”, y sin pausa, solucionando en el trayecto problemas técnicos, siguieron con “La Libertad”, canciones que dan inicio a El Refugio. “Como ayer la música nos lleva siempre al Luna Park” afirmaba Ale Kurz. La fusión de “El grito” y “En la vereda del frente” hizo vibrar el piso del estadio con los saltos y gritos efusivos de los bordolinos, quienes no paraban de alentar y flamear las banderas en el campo, lo que dejó visualizar la innumerable cantidad de ciudades que dijeron presente. “Mi alma ve”, pogueado y cantado con euforia, dejó filtrar otro clásico a la lista: “Siempre Original”, dedicado a todos aquellos presentes que dejaron su rutina para rodar. La tan pedida “Humano” le puso otros matices a la noche, donde el público bailaba y coreaba apasionado volver a la época vintage. “Dejar caer el sol” y “Destino” dieron paso a “Hablame”; con el track perteneciente a Nirvana reversionado al español, se homenajeó a Kurt Kobain, quien apareció en las pantallas gigantes del estadio cantando una intro inédita de “Talk To Me”. A “Silbando una ilusión” le precedieron una serie suspiros y silbidos a las pantallas que proyectaban a Ale Kurz vestido de saco, camisa y corbata, mientras dejaba vislumbrar la primera oración de “El traje”: “¿Por qué será que se ponen más lindas después de dejarme?”. Los porqués consecutivos que contiene la canción condujeron a la pregunta más repetida éste último mes y medio “¿Dónde está Santiago Maldonado?”. “La Patada” retumbó más fuerte que nunca en las gargantas llenas de bronca y los puños alzados, con el pasar de los años su lírica sigue más vigente que nunca. En sus 19 años de trayectoria El Bordo no estuvo solo, sus grandes momentos siempre fueron compartidos con amigos, y ésta vez no fue la excepción, tanto abajo como arriba del escenario su hinchada amiga formaba parte de éste capítulo de la historia. Con “Así” llegó el primer invitado de la noche: Juanchi Baleirón en guitarra y voz. El momento emotivo de la noche, estuvo acompañado de sonrisas femeninas en las pantallas gigantes, y vino de la mano de “Que ella vuelva a sonreír”, canción que esgrima la lucha contra la violencia de género, y está dedicada a todas aquellas mujeres que fueron y son víctimas de las diversas formas de violencia machista. “Todo y más” e “Instinto” dejaron al público exaltado, Ale aprovechó para recordar y dar las buenas nuevas:”Este año se cumplen 10 años de YACANTO, y vamos a celebrar en Auditorio Sur tocando EL REFUGIO y YACANTO completos. Ahora vamos a tocar uno de mis favoritos”. Con los acordes de “El Silencio del caos infernal” los perdidos demostraron que la fiesta ya era total, aunque todavía faltaban sorpresas, las canciones se agitaban cómo si fuesen las últimas. La lista de temas recorrió distintas épocas, y volviendo siete años atrás “¿A dónde vas?” Representó a Historias Perdidas (2010), y volviendo a Yacanto (2008) tuvieron invitados especiales. “Esto es El Bordo del Abuelo” reía Ale Kurz mientras invitaba a subir a la formación -casi- completa de los integrantes de Las pastillas del abuelo. Migue dejó a Juan Comas a cargo de la batería, y se dedicó a filmar el épico momento donde Piti Fernandez sumaba su voz a “Noche Extraña” enloqueciendo a todos. La energía que se palpaba en el ambiente era indescriptible. Pasadas “Deporte nacional”y “Soñando despierto” tocó bajar un poco la euforia con “Lejos”. “Quiero dedicar la próxima a un amigo que no está... El Pato Fontanet”. “Carta a un amigo” se llevó consigo más que un par de lágrimas, sin dudar fue otro de los momentos más movilizantes de la noche. La voz deslumbrante de Fernando Ruiz Díaz puso a vibrar al Luna en “Existir”, desbordado de energía y recorriendo el escenario a los saltos, de punta a punta. “¿Vino La Banda?” fue la pregunta que hizo flamear a las banderas, y que todos aquellos que se encontraban en los laterales del escenario se sumaran al pogo. En “Cansado de ser”, el guitarrista y cantante Ale Kurz se quedó solo en el escenario acompañado de su acústica. “Agradecemos a todas las bandas que están hoy presentes. Aprovecho para decirles que apoyemos a las bandas nacionales, está todo bien con el Lollapalooza, con los Guns N Roses, pero son las bandas nacionales las que hablan de las cosas que nos pasan a nosotros” fueron las palabras previas a los primeros acordes que tocó en forma solista, y el resto del tema con la banda completa que regresó a sus posiciones para ir dando cierre a la noche. ¿Lo mejor para el final? El Paseo Lunar estaba llegando a su final, pero antes faltaba el ingreso de otro invitado, el último, pero no menos importante, en abordar la nave. Presentado por Ale como “un amigo que admiramos un montón” Manuel Varela de La Renga, le puso aún más potencia a “Metafisica Suburbana” con su armónica. Para el final agregaron “A mi favor”, que no estaba contemplada en la lista oficial. “Los Perdidos”, dedicada a todos los que estaban presentes, a los que aportaron para que éste sueño se cumpla, aquellos que entre lagrimas y sonrisas demostraban el amor y el orgullo que sienten por éstos cinco Hermanos. Gracias por cumplirnos el sueño de hacer un segundo Luna Park, nos veremos pronto. Esto es... El Regreso. Éste segundo round con sabor a lunes, que duró casi dos horas y media, terminó con Ale haciendo mosh mientras cantaba la última estrofa de la canción, y los perdidos extasiados de felicidad detonaron el Luna por segunda vez. El agradecimiento grupal, el lanzamiento de púas y listas cerraron la noche. Las repercusiones a la salida evidenciaban que los bordolinos quedaron más que conformes con la lista de temas, la cual si bien tuvo de protagonista a los tracks de El Refugio, no dejó de lado los clásicos infaltables que hacen a la esencia de la banda. El Bordo hizo historia nuevamente, la banda estalló y un show épico se suma a las batallas de los guerreros del viento.

Nota por: Mai Fuentes

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