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Agarrate Catalina le dio la despedida a "Un día de Julio"

  • 20 oct 2017
  • 3 Min. de lectura

La reconocida murga uruguaya despidió “Un día de Julio” el domingo 15 de octubre ante un Teatro Gran Rivadavia colmado de gente.

Ya pasaron dos años de que Agarrate Catalina presentó “Un día de Julio” y por ello, le dieron una despedida única el pasado domingo. Una gran cantidad de público se reunió en el Teatro Gran Rivadavia para disfrutar del humor, de la realidad y de la música de la murga. Desde las 20, los asistentes fueron apropiándose de su asiento correspondiente para poder presenciar la historia de Julio: un hombre misterioso que atrapa el interés colectivo por haber estado los 48 años de su vida encerrado en su casa junto a su madre.

Antes del show, Yamandú Cardozo subió al escenario y expresó: “Vamos a salir de una manera distinta. Es importante hablar de ciertas cuestiones que son importantes y que hay que visibilizarlas”. De esa manera, invitó a Alejandro Morelli, ex trabajador de la empresa PepsiCo, para que pueda manifestarse tras cuatro meses del cierre de la fábrica. “¿Dónde está Santiago Maldonado”, agregó Morelli para culminar con su reclamo entre los aplausos respetuosos de los asistentes. La oportunidad de darle voz a aquellos que no pueden exponer su verdad a causa del desinterés de los medios y los políticos, habla de la impronta con que Agarrate Catalina busca manejarse. A pesar de que muchos vayan a verlos para divertirse y distenderse, es necesario recalcar el contenido político y social con los que los uruguayos llenan sus canciones y sus contenidos.

Luego, el Teatro Gran Rivadavia se tiñó de tonos azulados para vivir “Un día de Julio”. A sus 48 años, Julio se muestra como un hombre inocente e inmaduro en algunos aspectos, pero inteligente y revolucionario en otros. La historia está contada de forma humorística y tiene mucho contenido crítico dentro de ella. Desde el consumismo, hasta la televisión y las redes sociales. Julio está en contra del sistema capitalista y se dedica a arreglar objetos para no tener que desecharlos y reemplazarlos con otros siguiendo las reglas del mercado. Sin embargo, a causa de su madre –quien tiene una visión particular del mundo y es sobreprotectora-, Julio nunca salió fuera de su casa y no conoce la crueldad que abunda en la sociedad.

Al ser una persona que vivió durante más de cuatro décadas dentro de su hogar, Julio capta la atención de las personas y los medios de comunicación. Muchos se aprovechan para obtener dinero o minutos de fama hablando de él y otros elaboran cierto fanatismo esperándolo fuera de su casa para poder conocerlo. Todo esto era mostrado a través de una pantalla que simulaba un televisor. Además, numerosos músicos y especialistas participaron de la historia de Julio para darle más cercanía y para que la historia captara más la atención del público. Por ejemplo, Gabriel Rolón (psicoanalista) brindó su opinión como profesional; León Gieco contó su experiencia con este personaje ficticio; así como también participaron Emiliano Brancciari, Victor Hugo Morales, Baby Etchecopar, entre otros.

La historia de Julio no tiene un final agradable, pero el cierre del show de Agarrate Catalina sí. Para darle un broche de oro a esta presentación, todos los que forman parte de la murga –desde los músicos hasta aquellos que participan detrás de escena- subieron al escenario para entonar “Bajada”. El público se pone de pie para acompañarlos con sus voces y las palmas. Así, “La Catalina” se baja del escenario para dirigirse a la vereda y recibir el cariño de cada uno de su público. Si hay algo que no les falta, es humildad. Y eso fue demostrado en el cierre de “Un día de Julio”.

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